Mi abuelo viene a verme por las tardes y charlamos un rato de cosas que se nos ocurren. Es muy divertido. Pero todos los jueves dice que no puede venir, porque tiene una reunión en un sitio de astronomía. Dice que el sitio se llama Cruz del Norte. Debe gustarle mucho, porque no falla nunca. Allí habla con sus amigos de cosas de las estrellas. Le pregunté si podía ir con él algún día, pero me dijo que no, porque yo el viernes tengo cole. Sin embargo, poco después, me dijo que el finde siguiente iba a haber una fiesta por la noche a la que podía ir y me fui con él.

Cuando llegué me quedé flipado pues además del telescopio que llevó mi abuelo, había por lo menos una docena más. Algunos eran enormes. Además, nos invitaron a merendar y había mucha comida, dulces y refrescos. Después, cuando se hizo de noche, nos reunieron a todos y uno nos explicó cosas del cielo y nos contó algunas historias de las constelaciones. Una que me gustó mucho era sobre Perseo y Andrómeda, muy divertida. Al terminar la explicación, nos juntaron a los niños y nos dijeron que había un concurso con preguntas sobre cosas que íbamos a ver en los telescopios. Yo no acerté muchas preguntas, pero me enteré de muchas cosas de la Luna y de los planetas. Además, me enteré que era eso de la Cruz de Norte. La vimos arriba en el cielo, muy chula.

Cuando volvíamos a casa, le dije a mi abuelo que ya sabía por qué se iba todos los jueves a la reunión y que tenía unos amigos muy guais. También le dije que cuando hubiera otra fiesta como esa, que no se olvidara de decírmelo. Cuando sea mayor me juntaré con los de Cruz del Norte.